Galería López Quiroga

QUIROMANCIAS

Del al , 2019

Liliana Porter, Rogelio Cuéllar, Graciela Iturbide, Rafael Valderrama, Manuel Velázquez, Lázaro Blanco, Grete Stern, Nacho López, David A. Siqueiros, Héctor García, Josep Renau, Agustín Jiménez, Aurora Eugenia Latapí, Rafael Doniz, Gustavo F. Silva, Librado García (Smarth), Lola Alvarez Bravo, Bernice Kolko, Juan Guzmán, Raúl Argumedo, Patricia Lagarde, Reva Brooks, Rogelio Naranjo, Francisco Toledo, Eric Jervasier, Andrea Fisher, Charles B. Waite, Jean Charlot, Carlos Ysunza, Vicente Espinosa F., Julio Ruelas, Santos Balmori, Francisco Zúñiga, Juan Ocón, Martín Ortiz, Victor M. Reyes, Fotoestudio Semo, C. Alvarez, Justino Fernández, Raúl Corrales, Constantino Arias, Lázaro Blanco, Enrique Correa, Walter Reuter, Nacho López, Arnold Belkin, Estudios Plata, Pedro Coronel, Jesús Reyes Ferreira (Chucho Reyes), Javier Arévalo, Sandra Eleta, Diódoro Pedroza, José Guadalupe Posada, Rodrigo Moya, Enrique Metinides, Miguel Río Branco, Marco Arce.

Hará cien años que Manuel Bartolomé Cossío llamó "eternas" a las manos pintadas por el Greco. Y no lo hizo por regalar adjetivos quien no los necesitaba sino porque, a su juicio, esas manos levantando libros de Profecías, deteniendo cirios o alzando túnicas terminaban convertidas en centros de la mirada, rivalizando aún con el semblante.

Aproximados el anular y el medio, reposando ligeras sobre el pecho. Algo huesudas, propias de una anatomía cambiada. Expresivas líneas simplificadas, los colores desunidos, los ademanes agarrotados en reprimida sentimentalidad.

Narraba Francisco Pacheco -mejor pluma que pincel- que en 1611 el Greco le mostró "una alhazena de modelos de barro de su mano para valerce dellos en sus obras", dejándonos saber que antes que pintura esas manos fueron escultura. Modeladas en cera o arcilla; matrices comunes desperdigadas luego en numerosas ocasiones. Ganando así en gracia o en belleza.

Lo cierto es que aun perturban la atención del observador. Ya sea por su sobrio aislamiento o quizá por alzarse gallardas en el aire. Se mueven libremente, entonadas en frío; destacándose luminosas sobre fondos negros o rojos. Y con todo a la vista, no se atrevió el profesor Cossío a pensarlas como un tema escondido dentro de otro. Escondido, si quiere, a plena vista.

Y es que en esa infinita subversión del espacio una mano dibuja a otra y otra mano escribe sobre ellas. Palpemos el contenido: aquello que define a la obra de arte no es la materia formada, sino la mano que la transformó. Sin mencionar aquella que apunta, la que dibuja, aplaude, mide, la que anuda... Son todos "sucesos" de mano.

Réplica, esbozo, boceto, garabato, tanteo o borrador ¿Qué es este pequeño cortejo de imágenes sino alacena de otras manos?

Carlos A. Córdova/curador